EL FACTOR HUMANO DE LA DIRECCIÓN (1)

EL FACTOR HUMANO DE LA DIRECCIÓN (1)

Estática y Dinámica del Factor Humano (1ª parte)


Tengo la intención con este artículo de empezar un monográfico sobre la naturaleza de los “Recursos Humanos” (tengo que decir que prefiero hablar de personas o factor humano, hay que cambiar el paradigma “recurso humano” que mantiene un discurso instrumentalista de la persona, en el cual “la persona es para la empresa y no la empresa para la persona”, como vengo postulando). En este monográfico tengo varios objetivos:
1.- Ayudar a los dirigentes, gobernantes..etc de cualquier tipo de organización humana, en su labor de desarrollar, dirigir e inspirar a las personas que la organización a puesto a su cargo.
2.- Intentar poner luz (aunque sin pretender agotar el tema), desde una visión poliédrica del ser humano, sobre qué es el hombre, a fin de tratarle ecológicamente, es decir, como lo que es, como un ser humano.
3.-Y como ser humano que es, podamos tratarle como tal: un fin en si mismo (no un medio o recurso).
4.- En definitiva tratar de ser algo útil para esas personas que tienen la “dificilísima” tarea de dirigir personas.

Quiero provocar la reflexión y el debate sereno desde el respeto a otras posiciones, pero con la convicción de las mías (odiaría caer en el relativismo). Estaría manipulando si pretendiera hacer creer que me parecen igual de verdaderas todas las ideas, no, el respeto a otros enfoques no puede suponer el renunciar al mío propio. La vida es elección y cuando decidí pensar así, sabía que eso suponía renunciar a otras forma de interpretar la realidad, es decir tenía que tomar partido.

En mi experiencia como facilitador del desarrollo de directivos, he descubierto que existe una gran confusión sobre qué es la persona (incluso cuando he discutido sobre este asunto con psiquiatras y psicólogos).

Mi intento al hablar de este tema será no caer en una visión reduccionista del ser humano. Tampoco intento hacer un acercamiento cerrado y redondo. Soy consciente que el ser humano es inefable e imposible de llegar a conocer en su totalidad, pero esto no nos debe echar para atrás en el intento de comprenderlo cada día más. En cualquier caso pone de manifiesto que somos un “misterio” y por ello nuestro acercamiento debe ser prudente y respetuoso: estamos ante la maravilla del cosmos.

Para mis lectores más prácticos y de mentes menos especulativas, decir que no se me asusten. Intentaré hacer el acercamiento al Hombre desde la sencillez y la operatividad huyendo de lo academicista (por otra parte me faltaría talla intelectual para ello). No obstante al sentar algunos principios puede resultar un poco más teórico, pero luego demostraré que por el contrario, está lleno de consecuencias prácticas.

Otra reflexión previa: no soy ningún gurú (ya me gustaría, mi negocio iría mucho mejor), ni pertenezco al “topten de management español”, pero lo que quiero compartir me parece interesante y he podido ayudar a muchos directivos con ello ( …o eso me gusta creer). Mi aproximación al tema será desde una perspectiva biológica, psicológica, sociológica y filosófica.

Punto de partida inicial: La metafísica estudia al “ser” en cuanto a ser. Nos hace una aproximación al ser humano descubriéndonos qué tenemos todos en común, qué nos hace poder estar dentro de esa categoría de seres humanos. Todos tenemos un común denominador y sobre ese nos basamos cuando hablamos de nuestros derechos inalienables. Sobre esa base construimos la convivencia, sabiendo que ésta se resiente cuando sólo nos basamos en lo que nos diferencia, olvidando que por encima de raza, edad, sexo, ideología o religión late un mismo corazón -humano-. Ese “común denominador” es inmutable, no cambia. Por el simple hecho de existir tenemos un montón de derechos iguales a todos. Cuando éstos se conculcan estamos ante una injusticia y ésta acaba dañando la sociedad de contexto (país, empresa, asociación…cualquier tipo de agrupación humana queda dañada) y como consecuencia, con el tiempo, se nos hace más costoso conseguir los objetivos de la organización.

La afirmación de que en todo ser humano hay algo inmutable, no daña o cercena las infinitas posibilidades a las que está abierto el ser humano. El Hombre es libre y por lo tanto abierto al cambio, “es un ser siendo”. Nuestro “numerador” es moldeable y apoyándonos en nuestro denominador podemos conseguir ser “la mejor versión de nosotros mismos” (esta expresión se la oí por primera vez a mi coach Elvira Gonzalez -coach-, una mujer maravillosa que me ha ayudado en mi propia mejora personal y ya forma parte de mis maestros de referencia a los que también aprovecharé durante estos apuntes para homenajear). Esta “realidad del ser humano” (inmutable y a la vez cambiable) hace que las personas estemos abiertas siempre a la esperanza. Nos resistimos en caer en un nihilismo tan de moda en nuestros días (la visión absurda de la vida y sin sentido se la debemos en parte, y no únicamente, a Friedrich Wilhelm Nietzsche, Schopenhauer, Sartre,…etc ). Por eso para mí el psiquiatra moderno de referencia es Viktor Frankl: “sin sentido de la vida, acertado o equivocado, pero firmemente creído, no hay libertad sino arbitrariedad y es imposible la felicidad”.

Pablo Carreño (Sociólogo, doctor en filosofía y consultor) uno de mis más grandes maestros, solía decir que somos un cero que tiende al infinito. Este tipo de frases son típicas dentro del estilo provocador de Pablo. Con ella Pablo nos enseñaba que somos concebidos indefensos, y nacemos indefensos. Todo lo que deseamos desde los primeros días de vida se nos escapa a nuestras propias capacidades y necesitamos permanentemente de los demás. En el mismo segundo que ya existimos en el vientre de nuestra madre somos dependientes y nuestra propia autoconstrucción como personas, más o menos, completas, pasa por la necesidad de ser independientes (más libertad, autonomía) hasta poder ser interdependientes (S. Covey), construyendo realidades con otros. Lo que más realiza al ser humano es ser capaz de amar. Lo que llamo la “paradoja de la felicidad”, consiste en que siendo ésta la que anhela todo ser humano se nos sustrae, se nos escapa, cuando intentamos buscarla directamente. Kierkegaard decía que es una puerta que se cierra hacia dentro, cuando tratamos de abrirla tirando hacia nosotros solo conseguimos cerrarla más. Sólo podemos conseguir nuestra felicidad cuando anteponemos la felicidad de los demás, ésta es la paradoja. Aunque le pese a algunas personas y a otros le pueda parecer cursi o ingenuo “el ser humano esta hecho para amar”.

Pero la pregunta que se nos suscita, en este punto, es ¿qué es el amor?, ¿qué hace falta para poder amar?

El amor es un acto de libertad en la que el Hombre conociendo a una persona, pone en marcha su voluntad dirigida a buscar el bien de esa persona amada. En ese tránsito las emociones juegan un papel muy importante, ya que impulsarán o frenarán ese acto de la voluntad iluminada por la inteligencia. Esto supone varias cosas:
-”Somos libres” Tenemos una voluntad con la que podemos conseguir lo que nos proponemos (Viktor Frankl experimentó en los campos de concentración nazis, que como prisionero no era libre para decidir estar o no estar ahí, pero sí para elegir la actitud con la que estar).
-”Somos inteligentes” Tenemos la capacidad de acercarnos a conocer la realidad que nos rodea y verla con cierta objetividad, aunque siempre a través de nuestros mapas cognitivos que introducen una cierta subjetividad, principalmente en la interpretación de esa realidad.
-”Tenemos emociones” Hoy más que nunca tiene importancia la inteligencia emocional (John Mayer, Daniel Goleman), que conlleva la necesidad de conocernos (Sócrates), descubrir nuestras emociones y saber dirigirlas en el camino que nosotros decidamos y que nos ayude a amar mejor.

Todas las políticas de trabajo en equipo, calidad de servicio, desarrollo sostenible,..etc, descansan sobre lo que acabamos de exponer.

Continuará….

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